En estos últimos años han pasado muchos amplificadores por casa desde que saliera por la puerta el Unison Research S6.

Desde aquel S6, no había vuelto a entrar por casa ninguno de válvulas, porque buscaba potencia y siempre lees por ahí, que, para potencia, mejor uno de transistores.

El caso es que, para un segundo equipo, y debido a las buenas críticas que estaba teniendo y precio asequible, me hice con un Cayin CS-55a. Qué magnífico aparato, no solo con cajas de tamaño medio, sino que también se atrevía con las JBL S3900, aunque no eran lo suyo. Se defendía bien.

Quedé tan satisfecho con el CS-55a que decidí hacer unos cuantos movimientos para hacerme con un CS-88 A,

Siempre digo que «las gallinas que entran por las que salen», no me gusta tener aparatos sin utilizar.

Lo primero que me sorprendió fue su peso, era un bicharraco comparado con su hermano pequeño.

Lo conecté primero a los monitores en los que tengo el CS-55a.

Ya en ese momento noté que era otra cosa, esa potencia extra se dejó notar de inmediato.

Así que lo monté en el equipo principal, primero al Streamer/Dac Lumin D2 por las salidas balanceadas y del Cayin a las JBL S3900.

El sonido era magnífico, la escena muy muy amplia, el bajo redondo, precioso, pero sin crear problemas de graves, como si me había pasado con otros amplificadores.

La voz se venía delante, tal y como a mí me gusta.

Tiene potencia a raudales con esas cuatro válvulas KT88, no pueden llegar a ponerlo a las 12.

Creo que las válvulas de previo también le imprimen un carácter diferente al de su hermano pequeño.

¡¡¡Que bien se llevaba con las JBL !!!, y eso que son unas cajas que tragan lo suyo, pero el CS-88a no se asusta y las maneja perfectamente.

Realmente impresionado con este integrado, como ya me impresionó el CS-55a.

Creo que es muy difícil superar esta relación calidad/precio y rivaliza, sino supera, a amplificadores muchísimo más caros.

Es realmente gratificante cuando esto sucede.

Gracias una vez más a Francisco por traer este tipo de marcas y hacer posible alcanzar un sonido que difícilmente hubiéramos soñado.

B.T.M.