McIntosh MA 601 + Dynaudio Consequence

Estimados amigos audiófilos,

Hace cuatro años tuve la fortuna de hacerme con unas muy veteranas y no menos excepcionales cajas acústicas Consequence, que Dynaudio fabrica desde 1984, todo un hito en un mercado en constante evolución. Desde entonces he estado buscando unas etapas monofónicas de la máxima calidad que hiciesen justicia a la enorme musicalidad de estas cajas acústicas. La búsqueda me ha llevado nada menos que cuatro años a pesar de que, por mi trabajo, he podido asistir a ferias en las que he tenido la oportunidad de probar algunas de las mejores etapas de potencia que se fabrican a nivel mundial, como el CES, Computex o IFA. Y, después de decenas de audiciones y cientos de horas invertidas en esta incesante búsqueda, mi esfuerzo culminó hace unos pocos meses cuando, por fin, encontré las etapas monofónicas que estaba buscando: las nuevas MC 601 de McIntosh.

He preferido esperar algo más de tres meses para escribir esta reseña desde el momento en que las etapas se hicieron un hueco en mi equipo porque quería contribuir al foro que Lyric Audio Élite pone amablemente a disposición de todos nosotros con un análisis lo más riguroso y objetivo posible. Y para lograrlo necesitaba, en primer lugar, efectuar un “rodaje” holgado de las etapas, y, por otro, y una vez en su punto, dedicarles las suficientes horas de escucha para emitir un juicio lo más acertado posible. Para llevar a buen puerto mi primer objetivo utilicé durante nada menos que un mes un excelente CD “de rodaje” diseñado para reproducir absolutamente todo el espectro de frecuencias audible (20 Hz a 20 kHz) y, de esta forma, garantizar que los componentes de mi equipo y, en especial, mis nuevas etapas, estaban siendo excitados de forma competente. Como muchos sabréis, este CD no registra música, sino ruido generado por ordenador para abarcar todo el espectro de frecuencias audible. Calculo que durante este mes las etapas estuvieron trabajando en condiciones óptimas durante no menos de 10 horas al día, lo que hace un total de 300 horas de rodaje. E inmediatamente llegó mi primera conclusión: las MC 601 no necesitan estar “al rojo vivo” para dar lo mejor de sí mismas, y, además, no conllevan un consumo energético exagerado. Los responsables de este muy positivo comportamiento son los nuevos transistores Thermal Track que los ingenieros de McIntosh han decidido utilizar en la etapa de salida. Estos dispositivos de última generación no repercuten necesariamente en la calidad del sonido, pero tienen la facultad de ajustar en tiempo real la polarización, optimizando, de esta forma, el consumo energético de las etapas y reduciendo sensiblemente su calentamiento.

Y, por fin, llegó el momento de escuchar mis nuevas y flamantes etapas con garantías. Aunque antes de entrar en detalles me gustaría destacar, como han hecho antes otros propietarios de productos de McIntosh, la enorme calidad de su embalaje. Las dos cajas de cartón de considerable grosor y la base de madera a la que van atornilladas garantizan que llegarán inmaculadas a su destino. Antes de seguir os contaré una anécdota: la persona de la agencia de transportes que me las trajo a casa colocó las cajas sobre el suelo en posición vertical porque ocupan menos. Cuando llegué a casa del trabajo y las vi en esa posición me llevé un buen susto porque lo más probable es que se hubiesen golpeado contra el embalaje y los 42 Kg de peso de cada una de ellas habrían recaído sobre uno de los laterales de la etapa, que, lógicamente, no está diseñado para hacer las veces de base. Afortunadamente, no les sucedió absolutamente nada porque están atornilladas a las bases de madera que incorpora el embalaje, precisamente, para evitar que sufran daños en circunstancias como esta.

Seré absolutamente sincero. Los primeros minutos de escucha me dejaron un poco confuso. Comencé escuchando el espectacular y magníficamente grabado tema “Stimela” del álbum Hope, de Hugh Masekela, en un vinilo de 180 gramos. Aquello sonaba muy bien. Realmente bien. Pero le faltaba algo. Me pasé todo el disco de Masekela intentando identificar qué era lo que echaba de menos, pero fui incapaz de encontrarlo. Hasta que, con el siguiente disco, me percaté. Las MC 601 no son absolutamente nada efectistas. Transcriben con una precisión quirúrgica exactamente lo que está registrado en el disco, y me percaté de que hasta la fecha no había escuchado realmente bien este fantástico LP del compositor y cantante sudafricano. Siempre había escuchado los graves sobredimensionados, por lo que me había conformado la ilusión mental de que realmente sonaba así. En absoluto. Ahora lo estaba escuchando tal y como era. Los instrumentos de percusión estaban perfectamente integrados con los demás, y no imponiéndose por encima de los de viento y cuerda.

Mis sinceras impresiones acerca de las MC 601 después de dos meses de audiciones constantes con todo tipo de música, aunque mayoritariamente con clásica y jazz, son las siguientes:

Transparencia: La cualidad que reconocí con mayor inmediatez en estas etapas fue, sin lugar a dudas, una absoluta ausencia de efectismos. Transcriben el contenido de cualquier disco, sin importar el género musical, sin reforzar ningún subconjunto del espectro de frecuencias. La continuidad es absoluta, y basta escuchar algún tema con pocos instrumentos en los que manda la voz del cantante, como “Over the rainbow” de Jane Monheit o “Spanish Harlem” de Rebecca Pidgeon, para percatarse de que, a pesar de su elevada potencia y considerable entrega de corriente, las MC 601 pueden restituir cualquier composición con la misma sutileza y precisión de una etapa de válvulas o estado sólido en clase A de baja potencia.

Dinámica: Absolutamente demoledora. La excelente grabación de “Carmina Burana” dirigida por Seiji Ozawa e interpretada por la Orquesta Filarmónica de Berlín para el sello Philips, no deja lugar a dudas. Los pasajes más intensos inundan la sala de escucha con la grandiosidad que requieren las grandes masas orquestales, mientras que los más sosegados adquieren ipso facto el tenue cariz de un adagio, largo o larghetto. De nuevo, la continuidad de la que hablaba antes hace acto de presencia para permitir que el sonido fluya entre los pasajes más intensos y los más sosegados con absoluta naturalidad. El tema “Stimela” de Hugh Masekela también es una muy buena opción para comprobar la envergadura de la dinámica de las MC 601.

Resolución: La capacidad de análisis de estas etapas es fastuosa. Quizás la prueba más dura a la que se puede someter a cualquier electrónica en este ámbito consiste en escuchar un tema repleto de matices a un nivel de presión sonora moderado, o incluso bajo. Y eso fue lo que hice. Introduje mi XRCD del Tsuyoshi Yamamoto Trio y me dispuse a relajarme con el tema “Autumn in Seattle”. Todo estaba ahí. Cada nota tenía la cadencia adecuada, y, lo que es más importante, la sensación de aireación entre una nota y la siguiente era absolutamente plausible. Si mi memoria no me falla, tan solo he escuchado una electrónica con una capacidad de análisis ligeramente mayor, y se trata de una combinación de preamplificador y etapas de potencia monofónicas que cuesta el triple que las MC 601 y un previo de alto nivel de McIntosh.

Imagen holográfica: En mi opinión, este es el parámetro más difícil de evaluar en unas etapas porque depende en gran medida de la solvencia y la ubicación de las cajas acústicas, de la precisión del previo y de la sala de escucha. Mi salón, en el que tengo instalado el equipo, no es muy grande (tiene unos 20 metros cuadrados), pero lo tengo bien acondicionado con cuatro paneles difusores fabricados con madera de Paulownia y diseñados para conseguir un patrón de reflexión pseudoaleatorio, tres paneles absorbentes de gran espesor, una alfombra de lana de gran grosor y cortinas de elevada densidad. En las condiciones exactas de mi sala de escucha, la imagen holográfica que recrean estas etapas de McIntosh tiene una profundidad y una anchura equiparables a las ofrecidas por una masa orquestal alojada en un auditorio entre cuatro y seis veces mayor que mi sala. Tan solo aprecio una ligera compresión en la dimensión vertical, pero es evidente que el partido que estas etapas consiguen sacar a mi salón de 20 metros cuadrados es apabullante. Por supuesto, la separación de instrumentos y la aireación de la composición son absolutamente indistinguibles de las ofrecidas por un concierto en directo, eso sí, siempre que la toma de sonido de la grabación esté a la altura. Acudo con frecuencia al Auditorio Nacional y, con absoluta sinceridad, la solvencia de estas etapas monofónicas en este terreno es impresionante.

Precisión tímbrica: Creo que esa “huella valvular” que la mayor parte de los incondicionales atribuye a las electrónicas de McIntosh que no incorporan válvulas de vacío se debe a la presencia en la etapa de salida de sus electrónicas de amplificación de estado sólido de transformadores como los utilizados en las etapas a válvulas. Pero, en mi opinión, ese carácter dulce no merma en absoluto la precisión tímbrica de las etapas y, en cambio, las dota de una continuidad melódica y dinámica que muy pocos productos del mercado mundial han conseguido hacer suya. Las MC 601 renderizan el sonido de los instrumentos de cuerda y viento con una precisión tímbrica asombrosa, mientras que los idiófonos y membranófonos son delineados de una forma absolutamente convincente, pero su realismo está en mayor medida condicionado por la solvencia de las cajas acústicas a las que se conectan las etapas. Al menos, estas son mis conclusiones después de escuchar más de una decena de veces el magistral tema “Asimbonanga” de Joan Baez que, por desgracia, aún no he conseguido en vinilo de 180 gramos, pero que seguiré buscando con denuedo.

No me extenderé más para alabar la magnífica construcción y el arrebatador diseño de las electrónicas de McIntosh, en el que destacan los preciosos vúmetros que incorporan casi todos sus productos. Muchos otros audiófilos lo han hecho antes que yo, por lo que, simplemente, me sumaré a ellos. Solo me queda dar las gracias a los lectores que hayáis llegado hasta el final de este extenso análisis y, sobre todo, garantizaros que estas nuevas etapas monofónicas de McIntosh representan una apuesta segura y de valor perenne sean cuales sean vuestras cajas. Son magistrales, y, por tanto, constituirán el final del camino para cualquier audiófilo o melómano que las elija, por exigente que sea.

Un entusiasta abrazo para todos y mi más sincero agradecimiento a los responsables de Lyric Audio Élite por su honestidad y el excelente trato que siempre dispensan a todos los que amamos la música.

J. C. L.


 

McIntosh

McIntosh ofreciendo lo mejor que sabe hacer la acreditada de Nueva York : procurar emoción y sentimiento  . Sesenta años de trabajo intenso al servicio de la musicalidad extrema y el deleite del melómano más exigente .


 

MA 6600 + MCD301

Hola a todos y en el especial  a los McOwners.

Mi primer día con McIntosh y mi primera gran sorpresa. No me esperaba este sonido, es algo especial es seda pura. Pensar que si con las escasas 12 horas que lleva sonando esto es así, no me imagino como será dentro de una o dos semanas.

Se habla mucho de los equipos McIntosh pero describir su sonido es algo difícil (imaginemos un río fluyendo de forma tranquila sin saltos sin durezas pero cuando hace falta dinámica aparece una cascada de agua dulce que te transporta al nirvana del sonido)

Animo a todos a descubrir este sonido algo diferente, especial, impactante. En fin si esto se produce con un integrado MA 6600 y un cd MCD301 – asociados a unas Dynaudio Confidence 1 con cables OCOS Ultra – no quiero ni imaginar como sonará una  de las super etapas o etapón a válvulas de McIntosh.

Saludos a todos los aficionados y si alguien tenía dudas con McIntosh pues que pruebe y verá la luz . Por cierto que preciosidad los vúmetros, ¡¡ que espectáculo !!.

T.M.Z. 


 

McIntosh MA 6600

Pasadas las primeras 100 horas de escucha de mi nuevo integrado McIntosh MA 6600, quiero compartir con vosotros mi experiencia.

Antes de dejarme aconsejar por José Félix de Assai Audio, tenía un amplificador integrado de otra gran marca, de primer nivel  . Una espléndida máquina de reproducir sonidos, muy cara! ( 12.000 € )  . Una «bestia» con mucha potencia, muy bien concebida y ganadora de muchas estrellas en numerosas revistas dedicadas.  Era como conducir un deportivo. Las repuestas eran fulgurantes, las rítmicas incisivas y la transparencia quirúrgica. Todo era sonido puro!

Pues bien, después de intercambiar opiniones con José Félix y escuchar una demo McIntosh, me dejé convencer y cambié.

Mi conjunto ahora esta compuesto por el lector CDE híbrido de Unison Research, el McIntosh MA 6600 y unas Dynaudio C1 (cableado Ocos Ultra). Mi música favorita : el JAZZ.

Tengo que decir (como muchos primeros Mc Owners) que las primeras sensaciones relativas a la calidad de fabricación y estética global son fuera de lo común. Cuando uno abre la doble caja del embalaje, tiene la extraña impresión de entrar en la historia de la «HIFI» ; una mezcla de clasicismo y tecnología.

Una vez instalado el MA6600, las primeras escuchas marcan la diferencia. Las aceleraciones, las modulaciones y la transparencia son destacables pero ya no importan. El tiempo vuela, sumando horas de «viaje» sin ningún cansancio.

Vuelvo a descubrir mis discos. No porque encuentro sonidos nuevos sino porque las melodías se hacen mas evidentes, la fluidez de los sonidos te lleva a la esencia de la música. La calidad de las grabaciones (a menudo desastrosas en el jazz en vivo – clásico ó no) ya no condiciona mi nivel de disfrute.

Las emociones no vienen de la alta fidelidad de los sonidos, vienen de la música más pura.

Sin duda , McIntosh hace música.

Let the music play!

P.A.M.


 

McIntosh MC 402 integrada dentro de un bonito conjunto


 

McIntosh MC 252

McIntosh MC 252 ofreciendo musicalidad y placer al melómano en un alegre día de verano.


 

McIntosh MA 6900

Os remito estas líneas a modo de opinión sobre el estupendo amplificador integrado de la casa McIntosh MA 6900. Lo primero que me impresionó es el embalaje, el cual pesa por si sólo tanto como muchos aparatos; el espesor del mismo, el detalle de una base de madera a la cual se fija el amplificador y la doble caja, todo ello me anticipaba que estaba ante un producto verdaderamente serio y distinguido.

Después me llamó la atención la calidad constructiva del amplificador, su peso (35 Kg) y, marca de la casa, su panel frontal de vidrio así como sus transformadores, los cuales son en buena medida los responsables no sólo de su peso sino también de su estupendo sonido.

Este amplificador lo tengo asociado actualmente a unas cajas Dynaudio Contour S 1.4. Al principio el sonido no me llamaba mucho la atención, podría decir que, tan sólo en un principio, no destacaba en nada. No obstante, a medida que reproducía un disco tras otro, cada vez estaba más tentado de subir el volumen (en las primeras audiciones el sonido era bajo, pensando que si lo elevaba podría molestar) y a medida que pasaba el tiempo y, efectivamente, lo subía, el sonido mejoraba. Lo que me empezó a sorprender es que el aparato me pedía tener un nivel de volumen cada vez más realista.

El miedo que podía tener al principio ante un nivel alto de volumen pero con distorsión desapareció al constatar felizmente que tenía un amplificador que mostraba lo mejor de si mismo a niveles realistas de volumen. En relación a esto, los vu-meters son perfectos para controlar que las cajas no estén forzadas, no son sólo una cuestión de estética.

Con respecto a las Dynaudio diré que destacan por su rapidez y cohesión entre sus dos altavoces, el sonido está estupendamente equilibrado tonalmente. Con McIntosh el sonido fluye de una forma natural, sin estrés, y la fatiga auditiva puedo asegurar que es «cero».

Cuando se puede estar 3 o 4 horas escuchando música, no ya sólo sin fatiga sino con un grado de adicción considerable, es cuando empezamos a centrarnos en la música y no en determinados aspectos resaltados de la reproducción de la misma. Este creo que es el principal aporte del MA6900. Por eso, al principio el McIntosh no me llamaba la atención, simplemente porque no es efectista, tan sólo deja fluir la música sin fatiga, con naturalidad.

Reciban un cordial saludo.

M.A


 

McIntosh MA 6900

Apreciados amigos de Lyric

He tardado unos días en dar señales de vida. Tras la conexión del McIntosh MA 6900 con las Dynaudio Focus 220 porque no damos crédito al sonido que emana o fluye de las pantallas. Comoquiera que en la sección opiniones, otros usuarios de distintos aparatos exponen muy acertadas descripciones de la calidad del sonido de sus aparatos, desde mi pequeña atalaya conseguida con este equipo sólo podría redundar en unas mejoras incontestables: separación de los instrumentos que componen las piezas (escucho Philip Glass, Wim Mertens, jazz, rock sinfónico, clásica etc.), es decir, redescubrimiento de cds que soporten música de cierta complejidad, nitidez, profundidad de sonido, calidez; es sorprendente que un aparato tan robusto como este amplificador integrado, de aspecto poderoso, sea capaz de producir un sonido suave, sosegado, sin premuras ni distorsiones y que ciertamente evita toda fatiga auditiva a presiones sonoras moderadas. Su sonoridad y musicalidad portentosa hace innecesario subir el volumen para poder apreciar hasta el más mínimo detalle de las grabaciones.

En fin, que estamos todavía en un pequeño estado de shock, que ojalá perdure. Estamos muy agradecidos por vuestros  consejos, por la posibilidad que nos brindasteis de conoceros personalmente y por facilitarnos la primera toma de contacto (espero que no sea la última) con este fascinante mundo del sonido con mayúsculas.

Un saludo muy cordial

J.D. 


 

McIntosh C 46

Intemporal preamplificador con un soberbio sonido y un magnífico acabado. Musicalidad a raudales , elegancia en los timbres , precisión  y temperamento. Numerosos premios internaciones como una de las piezas musicales jamás diseñadas .Enhorabuena a sus felices propietarios .


 

Video ilustrando y mostrando los nuevos conectores de altavoces utilizados y patentados por McIntosh .


 

Interesante video sobre el MEN 220


 McIntosh MC 275

Finalmente  compré la MC275 para mover el  Confidence Center  de mi amada  instalación .
Seguí  vuestro consejo: ¡ Ponla  con las Dynaudio C4 y te llevarás una sorpresa! .  Os  hice caso: puse la McIntosh MC275 en estereo a mover las Confidence C4, la verdad es que esperaba una «cagada » , acostumbrado a cosas muy gordas ( clase A, etapas estereo americanas renombradas y que salen mucho en revistas, monofónicas en clase A  alemanas de treintaitantos kg de peso y coste elevado, etc.).
Ultimamente además estoy muy «mal acostumbrado» a escuchar mis Dynaudio C4 con las monofónicas McIntosh MC2301. Y el enfrentamiento iba a ser algo así como : «David contra dos Goliats»., de hecho es el título que había pensado para el encabezamiento de la publicación de esta carta .
Conecto la MC275, espero unos 10 minutos más o menos, espero a que caliente un poco,   ¡¡¡ tampoco le iba a dar mucho margen !!!,  a mis años, con el montón de cacharros/coste a mis espaldas no iba a ser benevolente en ningún aspecto, además,  era para lo que era!. para  conectarla en mono y obtener 150 W de McIntosh (mejor dicho de las válvulas de McIntosh) para el canal central y mis monofónicas de 300W para las Dynaudio C4…………Pero bueno dije voy a probarla (por un momento se me cruzó la idea de: esto va a echar humo y se va a «joder» la etapita…..¡¡¡Con lo que me ha costado!!!).
Para resumir : llevo dos dias con la boca abierta: ¡¡¡No me lo creo!!!, ¡¡¡No es posible!!! , ¡¡¡¡Es acojonante!!!.
Esto es sonido de verdad sonido que no te cansa y te deja con ganas de más…..y suena!!!, vaya si suena!!!.
Puesto a ser crítico : Respecto a las MC2301 (respecto a las otras prefiero no hablar!), ciertamente la escena es más pequeña, está un poco más reducida, pecaría un poco de graves, lo que me hace pensar que tiene mejor manejo del tweter y de los medios las MC2301, normal!!. Pero las voces cálidas (las que son cálidas y asperas, rasposas, pero siempre llenas de matices las que así son) y CENTRADAS, los instrumentos todos en su sitio (cierras los ojos y «los ves») eso sí en un escenario un poco más corto y menos profundo, también se nota la altura.
Para someterla a duro interrogatorio puse:
..CD de Erato  titulado : AGNUS DEI , coen el coro del New college  Oxford y magistralmente dirigida por Edward Higginbottom, el corte 12 : Miserere mei , Deus de Gregorio Allegri (aparte de maravilloso) me sirve para «ver» la altura en los solos del niño soprano se escucha las reververaciones de la catedral.
..CD deECM Records titulado : Officium de Jan Garbarek & the HIlliard Ensemble, también crítico con la espacialidad de la acústica donde fué grabado y la aspereza de la boquilla del saxo de Garbarek, aparte de la separación de las voces……¡¡Espectacular!!!.
..CD de Phillips Classsics Cantatas 140 y 80  dirigidas por Raymond Leppard con la English Chamber Orchestra………………..Ufff!!.
En vinilos escuche:
…John Coltrane and Johnny Hartman……..180 gramos de calidad y musicalidad : Buenísima voz  con un cuarteto de Jazz que no necesita comentarios.
…Nina Simone                                        (                      »                              )
…Melody Gardot , el album My one and only thrill…..peor grabación , peor vinilo, pero interesantísima música.
…Anthony and the Johnsons : Hope there’s someone : (single de 45 rpm): Espectacular!!, hay en la grabación un efecto de dos voces con el vibrato con el que él canta habitualmente  y las separa sin problemas…………Pena de mala calidad del vinilo (impresión).
Pero si yo no hubiera oido nunca las MC2301 os digo: que me parecería que se había engrandecido la escena sonora , focalizado los instrumentos y materializado, con mas cuerpo, más reales……infinitamente más musicales!!!.Estoy «acojonado»  y con el vello de punta…………¡¡¡No es posible que esta «mierdita» de 30Kg y 75W por canal haga sonar de este modo mis Dynaudio C4   . Todavía no me lo creo!!. Voy a escuchar ahora mismo la séptima  de Beethoven y si puedo el Requiem Alemán de Brahms , obras de envergadura  como bien sabeis .
Enfín!! Amigos de Lyric . Gracias de nuevo , como siempre por hacer posible estos buenos momentos llenos de música de verdad y Gracias! por vuestro blog donde podemos deleitarnos en la visión de buenos equipos, escuchar algunos parajes , por lo didáctico y por las opiniones de muchos felices poseedores de equipos capaces de trasmitir tantas buenas emociones.
Un saludo cordial
I.F.C.