El mercado de los auriculares de calidad está experimentando un auge espectacular debido, sobre todo, al crecimiento entre los más jóvenes por equipar a sus dispositivos móviles de una herramienta para satisfacer sus ansias musicales, auspiciados por el fácil acceso a las plataformas online actuales.

Pero, ¿y qué pasa para los que llevamos media vida escuchando música de la manera tradicional, léase un buen equipo con cajas de calidad?.

Primero, debemos de cambiar el chip, y admitir que unos buenos cascos de calidad nunca van a reproducir la música con el realismo proporcionado por un buen equipo en una sala decente.

Una vez asumida la cuestión, el siguiente paso a seguir es incorporar unos auriculares de la mejor calidad que nos podamos permitir para no ver tirado por los suelos las enormes expectativas creadas ante ellos.

En estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, donde es difícil conciliar la afición por la música en las mejores condiciones posibles, rodeados de familia y vecinos y donde impera el aislamiento social, me decidí por hacerme con un juego de auriculares Fostex th 909.

Estos fueron conectados en un segundo equipo, alimentados por un ampli con dac Pioneer y usando como fuente un buen lector de cd y el portátil, vía USB, con el impagable y afamado cable Lyric Audio.
Empiezo utilizando música clásica y folk acústico para ir rodando un poco el conjunto. Pero tras unas horas de pruebas, y usando ya música más compleja como rock y blues, donde las frecuencias graves aparecen por doquier, ahí la calidad del producto se pone de manifiesto.

¡Vaya sorpresa mayúscula! ,¡Cómo suenan estos cascos!.

Es que están presentes todos los atributos innegociables en toda escucha seria.

Una alta dosis de transparencia y una contundencia en graves demoledora. Pero es que escena conseguida es igual de plena y rica en matices que mi equipo «gordo», lógicamente a escala.

Hay mucha apertura y profundidad y las voces son naturales y emotivas a partes iguales.

En un abrir y cerrar los ojos, te encuentras dos o tres horas escuchando sin parar, lo cual dice mucho del producto ante la total ausencia de fatiga auditiva.

En resumidas cuentas, unos auriculares soberbios que te sumergen de lleno en la música, haciéndote olvidar por momentos que no es necesario disponer de una gran sala y un megaequipo para una feliz escucha.

Agradecer al señor Francisco Gutiérrez su sincera amistad a lo largo de los años.

S.G.M.